La historia empieza el día 7 de enero, cuando intento comprar un iPhone en una tienda Movistar. Mi intención era pagar religiosamente hasta el último euro del iPhone de 16GB, puesto que ya soy de Movistar y no puedo acogerme a ninguna rebaja por migrar desde otro operador ni por acumulación de puntos.

Sin embargo, cual es mi sorpresa cuando la chica de la tienda Movistar me informa que como no llego a 6500 puntos (tengo 6240 a día de hoy) no puedo ni tan siquiera comprar el iPhone sin rebaja alguna. Me indica que pruebe a llamar a Movistar, ya que hasta el 31 de diciembre estuvieron regalando 50mil puntos.

Les llamo desde la misma tienda y les indico mi caso: no solo no les estoy pidiendo que me hagan rebaja ni regalo alguno sino que solo les pido que me dejen comprar un teléfono que multiplicará por 3 mi consumo en Movistar y, por tanto, les beneficia desde el minuto 1 en que lo tenga. La respuesta que recibo de Movistar es que hasta que no llegue por mi mismo a los 6500 puntos no puedo compra el iPhone ni ellos pueden hacer nada para que pueda comprarlo.

Exijo que me pasen con el departamento de bajas y les amenazo con abandonar la compañía, para ver si de esta manera entran en razón y me permiten comprar un teléfono con el que ingresarán 3 veces más dinero del que ingresan ahora conmigo. Pero ni con estas. El chico de bajas que me atiende alucina con mi caso. Me dice: normalmente la gente me pide que le haga descuentos o le regale puntos para que le salgan los teléfonos gratis o a muy buen precio. Sin embargo usted solo quiere poder comprar el iPhone y no tengo manera alguna de poder ayudarle.

La situación es tan surrealista que cualquier otra persona que no sea de Movistar no solo puede comprar el iPhone sin necesidad de punto alguno, sino que además lo puede comprar 4 veces más barato del precio al que intento comprarlo yo.

El chico de bajas sigue alucinando cuando se lo explico. Le indico que si me tengo que esperar hasta mediados de febrero para llegar a los 6500 puntos, podría incluso hacer una carambola y pasarme a una compañía que no exigiera permanencia para luego volver a pasarme a Movistar y no solo poder comprar el iPhone de inmediato, sino comprarlo 4 veces más barato que el precio que Movistar ofrece a sus clientes. Es decir, a Movistar le importan un bledo sus clientes. Le importa mucho más atraer clientes de otras compañías que cuidar a los que ya tiene.

En definitiva, el pobre hombre de bajas, intentando retenerme como sea y alucinando pepinillos de la situación en la que me tiene Movistar, me ofrece un 20% de descuento aplicable en la factura final durante 6 meses, para que me espere estos 20 días que faltan hasta febrero donde ya tendré los 6500 puntos que hacen falta para poder comprar el iPhone.

Este es un claro ejemplo de lo peligrosas que son las exclusividades, los monopolios y, en definitiva, el otorgar a una compañía el poder absoluto sobre un servicio/producto. Juegan con nosotros como y cuando quieren.

La competencia evita esto, pero lamentablemente hoy en día no hay competencia por lo que respecta al iPhone. ¡Qué llegue ya, por favor!