Ayer noche fui a cenar al restaurante Torre de alta mar de Barcelona, y para resumir las sensaciones que me llevé, aprovecho las mismas palabras que les dejé escritas en el libro de firmas que nos trajeron junto con la cuenta:

Hay restaurantes donde las vistas suplen la pobreza de su cocina. Este NO es el caso de la Torre de alta mar, donde tanto las vistas como la cocina son extraordinarias.