A los amantes del marisco les recomiendo el restaurante La Gran Mariscada, situado al lado de la Torre Agbar de Barcelona.

Se trata de un concepto diferente de restaurante. El ritual es el siguiente: al entrar te encuentras con una parada de pescado, como si de un mercado se tratara. Haces la compra de lo que quieres comer y le indicas a la pescadera como lo quieres (plancha, marinera, vapor o frito).

Una vez escogida la comida, te diriges al comedor, en el piso de abajo. Allí encuentras una barra donde pides la bebida y lo pagas todo. Se te asigna un número, que ira apareciendo en unos marcadores digitales a medida que vayan saliendo tus platos.

Cada vez que aparece tú número, te levantas a la barra a buscar tu plato. Es decir, ellos te venden la materia prima y te la cocinan, pero el servicio lo pones tú.

Realmente vale la pena si queréis comer marisco a un precio ajustado.