En esta época del año es cuando realmente disfruto de la moto. La uso tanto en trayectos cortos, dentro la ciudad, como en trayectos más largos, a localidades cercanas a Barcelona a las que voy normalmente a descubrir nuevos restaurantes. A una velocidad moderada (90 – 100 Km/h) y notando la brisa de verano, es incluso relajante.

Esta noche, por ejemplo, la he cogido con la intención de ir a cenar a Badalona, a un restaurante para mi desconocido y que quería conocer. Se llama El Pescador, pero al llegar, estaba cerrado.

En mi afán descubridor, he seguido por la N-II dirección Mataró, bordeando la playa. Era ya tarde, las 11 de la noche, así que tenia que parar pronto si no quería quedarme sin cenar. A la que he visto 3 o 4 luces seguidas y un poco de vida en la calle, he aparcado la moto. Estaba en El Masnou, a punto de sentarme en la terracita del restaurante Casa Vieira.

Se trata de un restaurante de cocina gallega, especialistas en tapas, mariscos y parrilladas y con una muy buena relación calidad/precio. Las navajas y los boquerones fritos estaban exquisitos. La paella también muy rica, quizá con exceso de cebolla en el sofrito. Y el personal muy atento.

La pena es que está pegado a la N-II y, dependiendo la hora que sea, la circulación puede indigestarte la comida. Pero siempre te quedará  el comedor interior.