Cinco Días publica hoy este excelente artículo acerca de la llegada de la jornada intensiva en las empresas. Recomiendo su lectura a todos los CEOs, para que reflexionen sobre sus sistemas de organización y se abran al cambio.

Vivimos en una sociedad cada vez más conectada, con un parque de teléfonos móviles que, en nuestro país, supera el 100% de la población, con muchas empresas que disponen de correo en el móvil para sus empleados, portátiles y posibilidad de conectar remotamente con su oficina.

En un escenario como este y con empleados contratados por objetivos, ¿que sentido tienen las jornadas largas y partidas? La mayoría argumentará que la orientación al cliente es el principal freno: si mi cliente trabaja hasta las 8 de la tarde yo también tengo que hacerlo.

Pero lo que es evidente es que si nadie cambia todo seguirá siempre igual.

Tal como se comenta en el artículo, este cambio no debe verse como una pérdida de productividad de los empleados. Al contrario. Es uno de los cambios mas valorados por el trabajador, lo que hace que vaya a trabajar más contento y aumente su productividad. En empresas grandes como Iberdrola este cambio ha hecho reducir las bajas en un 20%.

Si tuviése que resumir el artículo en una frase, sería la comentada por Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles:

Es imprescindible dar un cambio y pasar de la cultura de la presencia a la cultura de la eficiencia“.