St. Jordi negativo
Después de hablar de todo lo positivo de St. Jordi, toca también hablar de algún aspecto criticable que se produce este día.

Es el caso de la salvaje competencia que nos hacemos los unos a los otros (me refiero al sector masculino, que es quién acostumbra a regalar rosas por St. Jordi) para ver quién regala el ramo o las rosas más bonitas, originales y espectaculares de todas.
No es que ellas las comparen, sino que somos nosotros los masoquistas que nos hacemos la competencia unos a otros, al enviarles las rosas al trabajo para que todos sus compañeros vean que nuestro ramo es el mejor que se ha recibido en la empresa.
Deben ser mínimos los casos de las parejas que el día de St. Jordi no se ven y salen a pasear un rato. ¿Por qué no esperar a darle las rosas en mano en lugar de enviárselas al trabajo? Es mucho más bonito ver su reacción ante el regalo que no recibirlo de manos de un mensajero y que te lo explique por tlf o email (con todos los respetos hacia los mensajeros…¡¡qué haríamos este día sin ellos!!).
Otro aspecto resaltable es que durante el día de St. Jordi se venden el 60% de todas las rosas del año. Ya nos podríamos estirar un poco más el resto del año y marcarnos un detallito florido de vez en cuando.
Y en cuanto a los libros, sabemos que España no es un país que ame los conjuntos de hojas de papel encuadernadas formando un volumen (RAE). En St. Jordi las librerías venden un 10% de su facturación anual, ¿pero qué tipo de libros son los que se venden? Pues básicamente los mediáticos: Polónia, Buenafuente, Rubianes, Carles Rexach, Risto Mejide…
Que al menos sirvan para introducir a la lectura a los no lectores.






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