Vivir en una ciudad tiene ventajas e inconvenientes. Entre los inconvenientes, encontramos el hecho de aislarnos del mundo rural y la naturaleza, por lo que han surgido en los últimos años las llamadas granjas-escuela donde servir de guía, asesorar y fomentar la naturaleza y el mundo rural a los más pequeños de la casa.

En ellas, en lugar del paisaje habitual de la ciudad (coches, motos, semáforos, asfalto…), los peques pueden disfrutar de la naturaleza y de animales de todo tipo (caballos, gallinas, cerdos, conejos…) que no son habituales de las grandes ciudades.

¿¿O quizá sí??

Esta foto la hice el pasado fin de semana en la plaza del Mercado del Clot. El chico que lo pasea le ha puesto un nombre muy acertado: Pernil (Jamón, en catalán). ;)

¿Es un capricho? ¿Es una moda? ¡¡Es la ruralización de la ciudad!!