Acabo de leer este post en Noticias-TIC y este otro en Kriptópolis muy críticos con la tecnología RFID, lo que me ha animado a escribir esto e intentar romper una lanza en favor de una de las tecnologías mas criticadas en los últimos tiempos.

Los grandes críticos con esta tecnología lo basan todo en la seguridad. Podemos hablar de falta de estándares, de su precio aun algo elevado, del poco conocimiento que se tiene de ella…estas son las verdaderas debilidades de RFID. Pero no lo centremos todo en la seguridad.

Las tecnologías (sobre todo las móviles) siempre han sido criticadas por su teórica falta de seguridad. Pero es mas el desconocimiento que se tiene sobre ellas que esa verdadera falta de seguridad.

El mayor error que se comete es pensar que el tag RFID incorpora todos nuestros datos bancarios, personales, historial clínico, etc. ¡¡Craso error!!

Los tags RFID simplemente tienen un código numérico que, introducido en la base de datos y el sistema informático oportuno, da acceso a los verdaderos datos.

Por tanto, en el caso de un hospital que utilice pulseras RFID para sus pacientes, el posible intruso no solo debería leer el código numérico del tag RFID, sino que debería entrar al sistema informático del hospital para poder recuperar la información asociada a ese código.

La tecnología RFID no es una tecnología nueva. Se remonta a la segunda guerra mundial donde se usaba para detectar si un avión era enemigo. Hoy en día forma parte de nuestras vidas y seguramente cada vez lo hará mas.

¿¿Alguien duda de los famosos teletacs de las autopistas?? Llevan años formando parte de nuestras vidas y nadie ha puesto el grito en el cielo diciendo que atentan contra nuestra seguridad. Pues estos teletacs no son mas que tags RFID, que evidentemente no llevan nada mas que un numero, pero que en ningún caso llevan nuestros datos personales y menos nuestra cuenta bancaria.

Y sin embargo estamos encantados en que la tecnología RFID nos evite parar el coche y poder pagar el peaje automáticamente por el hecho de haber pasado por debajo de el. Y todo esto sin problema alguno y de una manera segura y fiable.

Por tanto no alarmemos al personal antes de tiempo.

Evidentemente no es lo mismo etiquetar una lata de tomate y que alguien pueda llegar a descubrir que la he comprado de la marca Orlando, que llevar una pulsera con un código asociado a mi historial clínico y accedan a él. Las medidas de seguridad deben incrementar-se en este último caso.

Hay muchas cosas a mejorar, entre otras cosas el hecho de que nos informen del uso de etiquetas RFID. Pero en cualquier caso es una tecnología a la que no debemos cortarle las alas por una simple desconfianza inicial (todo lo nuevo genera desconfianza, pero así nunca avanzaríamos).

Seguiremos su evolución de cerca.