Agradable restaurante en cuanto a sus vistas y ubicación.
Disponen de un comedor-terraza muy agradable.

Respecto a la comida, los caracoles se podían comer, aunque no eran nada del otro mundo.
Los pies de cerdo, definitivamente, no son su fuerte.
Las costillitas de cordero y la carne en general, hecho a la brasa, fue lo mejor.

El precio picó un poco…nos salió por unos 35 euros por persona con sangría y algún postre.

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